Mi soledad maúlla. La tapo con promesas vagas. Mentir, sí. Algún día encontrarás este diario y será antiguo, algún día verán mis fotos y se reirán de la moda actual. El vanguardismo será clasicismo y otros jóvenes rebeldes se reirán de él. Pero... ¿es posible soportar esto? Quiero morir. Tengo miedo de entrar al pasado. Pienso en alguna mujer de mi edad de hace un siglo. ¿Qué hacía cuando estaba angustiada? ¿Qué?
París, 1960
1 de Noviembre
Falta mi vida, falto a mi vida, me fui con ese rostro que no encuentro, que no recuerdo.
18 de diciembre
Noche crucial. Noche en su noche. Mi noche. Mi importancia. Mí misma. La asfixiada ama la ausencia del aire. Memorias de una náufraga. Sueños de una náufraga. Qué puede soñar una náufraga sino que acaricia las arenas de la orilla.
21 de diciembre
Anoche tomé agua hasta las tres de la madrugada. Estaba un poco ebria y lloraba. Me pedía agua a mí como si yo fuera mi madre. Yo me daba de beber con asco.
23 de diciembre
El bosque estaba oscuro. Por eso las hojas suspendidas de las ramas amenazaban con un color negro, no verde. "Es mentira todo", pensé, "hasta lo que me decían del color de las hojas". Tenía tanto miedo que no sabía si avanzaba o retrocedía.
24 de diciembre
Desperté viéndome como un cuerpo sin piel, una llagada.
31 de diciembre
Cuando entré en mi cuarto tuve miedo porque la luz ya estaba prendida y mi mano seguía insistiendo hasta que dije: Ya está prendida. Me saqué los pantalones y subí a la silla para mirar cómo soy con el suéter y el slip; vi mi cuerpo adolescente; después bajé y me acerqué nuevamente al espejo: Tengo miedo, dije. Revisé mis rasgos y me aburrí. Tenía hambre y ganas de romper algo. Me dirigí a la mesa y quise escribir un poema pero temí aumentar el desorden de los libros y papeles. Me mordía los labios y no sabía qué hacer con las manos. Me asustaba saberme andando por la piecita desordenada, con la boca devorándose y la memoria petrificada.
París, 1961
3 de Enero
Escríbame, dijo, escríbame de usted. Escríbele hasta que te enredes en los hilos del lenguaje y caigas herida de muerte.
5 de enero
El horror de habitarme, de ser - qué extraño - mi huésped, mi pasajera, mi lugar de exilio.
7 de Enero
Todo lo que le dije lo arrojaba por inservible. Mi amor en harapos volaba como un paquete absurdo y nauseabundo.
9 de Enero
Odio mi cara pues la miro a través de sus ojos. Esta cara no supo fascinarlo. Amo.
¿Qué se hace en este mundo cuando se ama así?
27 de febrero
Imagino situaciones horribles para obligarme a actuar. Así la visión de los clochards para impulsarme a trabajar frenéticamente en la oficina sin pensar en las pocas probabilidades que tengo para llegar a ese estado pues en cualquier momento puedo volver a Buenos Aires - a mi hogar burgués. Lo mismo el viernes pasado cuando vi la obra de Brecht y me asusté mucho como si mi caída en la miseria fuera inminente.
París, 1962
22 de julio
Pequeños suicidios silenciosos. Extraño haber caído tan al fondo después de tantas precauciones. Se caminó toda la noche a tientas: no se lloró; no se gimió; ni siquiera se respiró todo lo que se necesitaba. Pero te descubrieron igual. Como si nada.
7 de septiembre. St. Tropez
Esta voz aferrada a las consonantes. Este cuidar de que ninguna letras quede sin enunciar. Hablas literalmente. No obstante, se te comprende mal. Es como si la perfecta precisión de tu lenguaje revelara en cada palabra un caos que se vuelve más evidente en la medida en que te esfuerzas por ser comprendida.
28 de Septiembre
Escribir un solo libro en prosa en vez de poemas o fragmentos. Un libro o una morada en donde guarecerme.
Diciembre de 1962
Y habrá la misma sed, la que no se refiere al agua ni a la lluvia, la que sólo se sacia en la contemplación de un vaso vacío.
Y apenas aparezco todo se hace imagen lejana que está en un lugar al que accedo si me destruyo y me desmorono.
Alguien invoca, alguien evoca, alguien pide penitencias, remisiones, revisiones. Es la hora de horadarse. La hora del oráculo. Alguien pide treguas, límites. ¿A quién? Vieja historia.
¿Qué podemos pedir sino más sed? Y todo -desde el río hasta sus ojos amados- para terminar "exactamente como un perro’.
Elle n’en pouvais plus d’exister. Cada instante que pasa es como si me pasara a mí.
- Cuando yo muera ¿quién me lo va a decir? (Esto lo dije, pero mis palabras eran como máscaras solitarias caminando a la altura de un rostro humano en una tarde de lluvia).
Aún saber que no hay solución me intranquiliza como si la hubiera.
No eres tú la culpable de que tu poema hable de lo que no es. Si habla de lo que no es quiere decir que no vino en vez de venir. Pero ¿por qué hablo con verbos activos como si me hubiera pasado la noche con una espada en la mano?
París, 1963
2 de enero
No eres tú la culpable de que tu poema hable de lo que no eres.
2 de Febrero
En suma, se trata de un problema musical o de un temblor en ese lugar al que se refieren los demás cuando dice "alma".
Buenos Aires, 1964
15 de octubre
La soledad de cada uno. No ser objeto de las miradas. Mirar en vez de ser mirada. Usar los ojos. Límites. No escribir, no preocuparse por escribir. No jugar a ser Flaubert. S. comprende. La que no comprende soy yo.
19 de octubre
Artaud. Deseos de escribir una página sobre su sufrimiento. Su tensión física; sus conflictos con el pensamiento, las palabras. Pero sin retórica, por favor, sin retórica. Lo que me asusta es mi semejanza con A. Quiero decir: la semejanza de nuestras heridas.
Buenos Aires, 1965
18 de abril
No escribo más este diario de una manera continuada. Tengo miedo. Todo en mí se desmorona. No quiero luchar, no tengo contra quién luchar. Todo esto es tan viejo, tan cansado. Ojalá pudiera no mentir nunca.
29 de Mayo
Sin saber cómo ni cuando, he aquí que me analizo. Esa necesidad de abrirse y ver. Presentar con palabras. Las palabras como conductoras, como bisturíes. Tan sólo con las palabras. ¿Es esto posible? Usar el lenguaje para que diga lo que impide vivir. Conferir a las palabras la función principal. Ellas abren, ellas presentan. Lo que no diga será examinado. El silencio es la piel, el silencio cubre y cobija la enfermedad. palabras filosas (pero no son palabras sino frases y tampoco frases sino discursos).
Imposibilidad de fraguar símbolos. De allí la imposibilidad de escribir obras de ficción.
ela gostava de sofás compridos
e eu de longos navios
ela gostava de sussurrar e suspirar nos cafés
eu gostava de saltar e gritar nas ruas
e, apesar de tudo,
os meus braços vastos como o universo
estão à espera dela.
Todo o santo dia bateram à porta. não abri, não me apetece ver pessoas, ninguém.
Escrevi muito, de tarde e pela noite dentro. Curiosamente, hoje, ouve-se o mar como se estivesse dentro de casa. O vento deve estar de feição. A ressonância das vagas contra os rochedos sobressalta-me.
Desconfio que se disser mar em voz alta, o mar entra pela janela.
Sou um homem privilegiado, ouço o mar ao entardecer. Que mais posso desejar? E no entanto, não estou alegre nem apaixonado. Nem me parece que esteja feliz. Escrevo com um único fim: salvar o dia.
spiritualized | ladies and gentlemen we are floating in space
Comecei a escrever para ti ainda antes de te sentir, quando o sonho mal parecia real e eu apenas ansiava que acontecesses. As palavras sempre me foram a melhor maneira de chamar a felicidade. Eu queria falar contigo mesmo antes de existires, inventar nomes na minha cabeça que fizessem justiça à beleza dos teus olhos que – agora – espero sofregamente por ver. Eu queria acima de tudo merecer-te, preparar-me para te receber em mim. Percebo, enfim, que nada disto nos ensina a maior bênção de todas.
Ontem espreitei-te mais uma vez naquele pequeno ecrã: a maneira como escondias o rosto – eu ali a pensar se serás tão tímida como eu, se gostarás também de uma certa dose de melancolia quando cresceres ou se o teu sorriso irá iluminar todas as salas do mundo sem o menor esforço. Dei-me conta que já não suporto filmes tristes, nada triste, com medo que me sintas a chorar por dentro, apercebo-me aos poucos que o coração de pedra se vai desfazendo aos bocadinhos e que todas as defesas que estabeleci até hoje se desmoronam a olhos vistos. Sorrio por tudo e por nada – ainda mais – e morro de medo e preocupação que alguma coisa corra menos bem. Porque já não sou sozinha, a cada dia que corre tu vais crescendo mais e mais. As mãos do teu pai na minha barriga são um arrepio dos bons, os beijos e abraços da tua irmã fazem-me sentir a mulher mais especial à face da terra e penso como vivi este tempo todo sem ti, como pude pensar que ser mãe não era sorte que me estivesse destinada. Penso também como serei capaz de te educar no meio de tantas barreiras impostas por quem, com certeza, não sabe o que é viver na instabilidade deste país, e como mesmo assim poderei dar-te o melhor de mim, dos outros. Não poderei em tempo algum ser egoísta. Não que o seja agora, acredito que não. Mas onde irei esconder a angústia de sentir se estou a fazer o mais correcto ou apenas a seguir o caminho mais fácil, que todos seguem? Como te dar a infância que nunca tive? Aquela lembrança feliz de tudo ser possível, que nunca soube o que é? Sei que todas estas dúvidas tomam conta de mim, como nunca.
Mas só uma coisa é certa: nos nossos corações não podias ter sido mais desejada, Maria Inês.
Uma criança disse: «Quando eu crescer, vou cortar as flores grandes para não haver vento.»
Largas crianças amarelas nos parques podres. Amarelas como os inquilinos das luzes. Como os lugares culpados da maior existência de Deus.
As crianças tremem com a mão dentro do movimento.
Uma criança disse: «Um anjo é uma gaivota.»
«Um anjo é um homem como os outros, o que é, tem asas.»
E outras: «Um anjo é um pássaro cantador.»
«Um anjo é uma andorinha. Tem uma coroa.»
«Um anjo é um homem que tem o sol pendurado atrás da cabeça.»
E uma outra sonhou que tinha engolido o sol.
Crianças trespassadas pela sua própria exactidão.
As orelhas das crianças servem para as pedras serem pedras que ouvem. Pedras plurais.
Os livros com crianças delirantes, as paisagens na voz.
Crianças são as letras antigas com que se escreve a única palavra insuportavelmente viva.
Uma criança disse: «Olha a minha sombra natural exactamente branca.»
A mesma: «Era um tempo decisivo, assim como uma casa cheia de lobos.» E contou a seguir uma história em que tudo tinha a cor verde, desde as pessoas aos animais e objectos. O próprio ar era verde.
As crianças são uma verdade impraticável.
As crianças começam a construir, tijolo a tijolo, suas mães monumentais. Depois partem para os pensamentos como para uma ascendente morte aos degraus.
Uma criança disse: «Dá-me aquele ramo de estrelas maduras.»
quando eu morrer murmura esta canção
que escrevo para ti. quando eu morrer
fica junto de mim, não queiras ver
as aves pardas do anoitecer
a revoar na minha solidão.
quando eu morrer segura a minha mão,
põe os olhos nos meus se puder ser,
se inda neles a luz esmorecer,
e diz do nosso amor como se não
tivesse de acabar, sempre a doer,
sempre a doer de tanta perfeição
que ao deixar de bater-me o coração
fique por nós o teu inda a bater,
quando eu morrer segura a minha mão.
Havia uma cidade em espanto linear a cavalo noutra cidade em geometria ambígua, um jardim era metade do outro, em que as pétalas andavam para trás e para diante, com o perfume trocado e o silêncio das cores tremendo no seu erro cheio de alvoroço florido, os arquitectos disseram: é preciso um novo espaço para estas duas pessoas que estão a pensar tanto com o corpo – e numa casa abria-se a porta que vigiava os corredores onde o pólen se acendia e dançava, e de repente a porta descerrava o espectáculo antigo do nascimento da lua num quarto escuro, via-se o que a lua sempre fez para trepar do soalho para o tecto pelas paredes docemente retardadas, era o tempo da seda entre os nossos vinte dedos embrulhados, e alguém escrevia à máquina num dos planos de intersecção urbana, e a frase escrita aparecia com o seu rumor externo noutro sítio, mas agora via-se no meio de uma clareira de silêncio vivo, e ia-se apreendendo a nossa mútua nudez colocada no sentido da frase, nós éramos essa cidade tremendamente posta em uso, em toda a parte estavam mãos em vez de garfos e lâmpadas, e a frase era assim: o amor, as mãos ininterruptas.